jueves, 23 de agosto de 2012

Insurrecciones en León y Granada, en Nicaragua

·         Se producen en León, Masaya, Granada y Rivas los primeros brotes independentistas que tienen un acentuado carácter popular y cuentan con una alta participación indígena.
·         El movimiento insurgente de Granada Nicaragua —baluarte del criollismo rebelde— tuvo un fuerte apoyo popular
·         fue el primero de los movimientos preindependentistas que llegó a enfrentarse con las fuerzas reales: el 21 de abril de 1812
·         El más significativo de los movimientos precursores del proceso independentista de Centroamérica fue controlado por los criollos de la ciudad, de acuerdo con el relato de uno de sus gestores: el regidor del Ayuntamiento de Granada, Manuel Antonio de la Cerda
·         El 22 de diciembre de 1811, en un cabildo abierto de su Ayuntamiento exigieron la destitución de los empleados peninsulares y criollos de tendencia monárquica como los Sacasa y Chamorro, quienes renunciaron y emigraron a Masaya con sus familias.
·         El 24 de diciembre de 1811 se instaló en Granada una “Junta para el Gobierno Civil y Político”, la cual continuaría la relación de las plazas militares europeas —asumiendo la Comandancia de Armas el criollo coronel don Miguel Lacayo—, y de “todos los empleos de renta, incluso la Administración de Correos, en españoles criollos”.
·         Comisionado de García Jerez para pacificar a los insurgentes de Granada fue el padre Benito Soto. A una moción suya debió el Ayuntamiento el honor de haber abolido la esclavitud en la sesión del 10 de enero de 1812.
·         El 10 de abril los mil hombres del Batallón de Olancho entraron en Masaya, al mando del sargento mayor Pedro Gutiérrez, destinados a conquistar Granada. Pero los granadinos ya tenían cubiertas de trincheras todas las avenidas de la plaza.
·         Pero los criollos dispusieron enviar a Masaya ante Pedro Gutiérrez al presbítero Joaquín González, en calidad de parlamentario; y el 25 de abril concluyeron un convenio por el cual los insurgentes se sometían en una capitulación honrosa que implicaba un indulto formal. El 30, Gutiérrez recuperó la plaza de Granada. El primero de mayo fue celebrada una misa de gracias. Al día siguiente, ingresaron a la ciudad las familias emigradas a Masaya.
·         Bustamante desconoció el convenio de la capitulación, alegando “que el Rey no podía tratar con rebeldes”, y ordenó a García Jerez que tomara todas las medidas conducentes a la aprehensión y castigo de los culpables. José Dolores Gámez especifica: “El Obispo-gobernador nombró a Alejandro Carrasco para que se constituyera en Juez Fiscal y formara causa a todos los conspiradores, a quienes para comenzar confiscó sus bienes”.
·         La rebelión insurgente de Granada, Nicaragua, entre diciembre de 1811 y abril de 1812, no implicaba una separación política de España, sino un deseo de mayor autonomía; también manejaba la idea de que la soberanía recayera en los ayuntamientos mientras el Rey estuviera ausente. Además, fue una verdadera conmoción popular que los criollos de la ciudad se vieron obligados a encabezar. En sus relatos de los hechos, Manuel Antonio de la Cerda —uno de los líderes criollos— es puntual al señalar “la hez de la plebe”, “el fermento del pueblo” y “la ira del pueblo” como el motor de la acción anti-realista; pero también atribuye a “los emigrados de Masaya, o empleados peninsulares y criollos realistas, rivales de los criollos insurgentes, la acusación a estos del delito de “formal resistencia a las tropas del Rey el día 21 de abril” [de 1812].

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